“Las inquietudes de Shanti Andía”, de Pío Baroja (reseña)

Las inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja es una de esas novelas inolvidables que hay que leer. Pura aventura marina como los buenos clásicos del género.

Este fue otro de esos libros que descubrí en el Instituto, en la clase de Literatura, donde teníamos que leer, de tanto en tanto, un libro a elección del profesor.

En esta ocasión tocó “Las inquietudes de Shanti Andía“, de Pío Baroja. Un libro que reconozco me sonó por entonces a rollo de mucho cuidado. Inquitudes… autor español viejuno… ay, ay, ay…

No obstante, tras empezar a leerlo, en una de esas ediciones de la colección Austral (que por cierto nunca supe dónde metí aquel ejemplar porque no lo volví a ver y eso que lo busqué con denuedo), me di cuenta de que aquel libro estaba muy bien.

Portada de la novelaLas inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja
Portada de la novelaLas inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja.

De hecho, me encantó tanto que aquel mismo año lo releí en verano en el pueblo.

Luego he estado muchísimos años sin acercarme de nuevo a él, dejando la relectura para alguna ocasión en la que pudiera relajarme. Y gracias al Gran Confinamiento lo he logrado. Además de darle caña a la lectura de libros de historia de mil páginas, he disfrutado de nuevo de Las inquietudes de Shanti Andía.

Y, la verdad, es que no ha perdido ni un ápice de su encanto.

Reseña del libro

Hay que decir que este libro del gran Pío Baroja es un montón de historias dentro de una historia.

Es más, hay dos de esas historias, todas interconectadas entre sí, que son lo mejor del libro: la historia del motín en el buque negrero el Dragón y la historia de Juan de Aguirre y su fuga del pontón inglés donde había sido confinado.

Pero en este libro hay más, mucho más.

Para empezar, es la historia de Shanti Andía, un joven vasco de Lúzaro (en un pueblo pesquero de Guipúzcoa) que cuenta su vida, íntimamente ligada a la de su tío Juan de Aguirre, la oveja negra de la familia de quien nadie quiere hablar.

Shanti es de aquellos vascos del mar de entonces, en contraposición de los de tierra. Los marinos como él echan de menos el mar cuando están en tierra, pero si se quedan mucho tiempo en ella, empiezan a echar raíces y luego les cuesta volver a su mundo.

Nuestro protagonista estudiará para capitán, ya que su madre y su tía Úrsula con quien vive, así lo han decidido. Nada de pescador, labrador o ganadero. Un capitán de buques grandes. De derrotas lejanísimas que tardaban varios años en regresar. Y eso que su padre también fue marino y desapareció en una de sus travesías.

Pero antes de aquello, Shanti Andía nos contará sus aventuras juveniles, alguna de las cuales le marcará la vida, porque a punto estuvo de perderla.

Película Las inquietudes de Shanti Andía
Película Las inquietudes de Shanti Andía. No lo sabía, pero en 1947 se hizo una película sobre esta novela. Tengo curiosidad, aunque no me espero gran cosa por la dificultad de contar en imágenes toda la novela. Eso sí, no me diréis que no os gusta este cartel con ese aire retro total. No es para poner en una carpeta de adolescente, pero sí en una habitación de barbudo gafapasta.

Luego, a estudiar a Cádiz, donde ya vemos que en aquel tiempo existían los mismos tópicos sobre los andaluces que hay hoy en día, y más en contraposición con un chaval del norte, más bien callado y soso, tal y como él mismo se describe.

Allí conocerá a Dolorcitas y a su familia. La madre vasca y el padre de esta gaditano, que le coge ojeriza nada más verle.

Se enamorará Shanti de aquella hermosa moza, pero esta es de carácter indolente y caprichoso, que hará sufrir de amores por primera vez al joven de Lúzaro.

El tema de embrolla de mala manera y acabará de forma casi trágica. Shanti Andía regresará a al mar a recuperar el espíritu y el cuerpo quebrados.

Después de muchos años, regresa a su pueblo y allí conocerá a un viejo que vive con su hija. Este le confesará que es su tío Juan Aguirre y que aquella hija llamada Mary es por tanto su prima.

Mal de salud, su tío le implora a su sobrino que se ocupe de su hija cuando él muera, lo que promete Shanti, todavía intentando asimilar todo aquello.

La cosa se complica y es aquí cuando la novela se torna más interesante, con la inclusión de esas historias de piratas, negreros y buques prisión que le dan un toque de aventuras al estilo de las de Robert Louis Stevenson que tanto nos gustaron sobre el género.

Hay tiempo también de saber sobre el tesoro (sí, hay un tesoro cómo no) que su tío enterró en la costa africana.

Es verdad, que en ocasiones la narración se torna un tanto folletinesca, con los amores y rencillas de otro que pretende a Mary, de quien Shanti acabará por enamorarse.

En fin, que es un libro estupendo que merece la pena. ¿A quién le puede gustar sobre todo? A quienes gustan de las lecturas marinas, aventuras e incluso de amores, ¿por qué no? Hay un poco de todo aquello pero sin abusar.

Interacciones con los lectores

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