La carretera, de Cormac McCarthy. (Libros inolvidables)

La Carretera, de Cormac McCarthy

Si hay un libro postapocalíptico que me haya deslumbrado, es sin lugar a dudas La carretera, de Cormac McCarthy. Autor de otras dos novelas que me gustan mucho: No es país para viejos y, sobre todo: Meridiano de sangre, otro libro inolvidable del que hablaré algún día en esta sección.

Esos dos libros, junto con La carretera, tienen algunos puntos en común, pero destacaría yo, sobre todo, la dureza. Una dureza, ya no sólo en el estilo literario del autor, sino de las situaciones de sus protagonistas, donde no hay lugar para nada que no huela a realismo. No hay esa caballería que salva a los buenos, ni milagros que saquen a los protagonistas de un atolladero. Bueno, quizás algo de ello sí que se de de manera puntual, pero a lo que voy es que leyendo a Cormac McCarthy no te puedes acomodar o encariñarte con algún personaje porque puede que no le vuelvas a ver el pelo en la siguiente página.

Su estilo, como digo, es rudo muchas veces. No verás guiones de diálogo como es lo normal en una novela. Sus diálogos, casi siempre cortos, son una sucesión de líneas, donde no sobra ni una coma y donde se aprecia esa crudeza siempre presente en su obra.

La novela La carretera, de Cormac McCarthy

Leí esta novela un poco antes de empezar con Superviviente y la leí en dos o tres horas, no me acuerdo. Me absorbió por completo como muy pocos libros han logrado hacerlo. Cuando terminé de leerlo no podía dejar de pensar en aquel extraño relato, en su atmósfera gris, opresiva y triste, profundamente triste.

No quiero destriparos el final, pero le salió redondo. No podía acabar de otra forma. Si no habéis leído este libro, y os gusta el tema apocalíptico, os estáis perdiendo la que seguramente sea la mejor obra del género.

¿De qué va La carretera?

La novela empieza con un hombre y su hijo, vagando por un paisaje desolado debido a algún tipo de catástrofe que ha dejado la Tierra como un erial de ceniza y cielos eternamente cubiertos. El autor no explica en ningún momento a qué se debió aquello. Lo deja para el arbitrio del lector: ¿ataque nuclear, quizás? Eso no interesa porque aquí lo que se cuenta es la desgarradora vida diaria de estos dos supervivientes por salir adelante, de dos náufragos en un mundo hostil y brutal.

No hay esperanza, no hay futuro, entonces ¿qué hacer? Muchos optan por sobrevivir a toda costa, aunque esto signifique pisotear a otro o… comérselo. Sí, amigos, tenemos caníbales puesto que en este mundo no hay nada vivo, ni animales ni plantas. Todo está muerto. Los que quedan, ante la imposibilidad de hallar algo, han optado por merendarse a los desgraciados que se van encontrando por el camino.

De esta gente son los que deberán evitar el padre y su hijo, de los que no sabremos nunca su nombre. Otro punto magistral de McCarthy, que huye de descripciones superfluas o detalles que no interesan. Va al grano. Siempre.

Por alguna razón, el padre quiere ir a la costa, al mar. Quizás piense que allí habrá algo más que muerte y desolación. Su hijo es lo más importante para él, quien no tiene mucho más en la vida. Y debe enseñarle lo que pueda y llegar cuanto antes a la playa porque se está muriendo. Una enfermedad lo está corroyendo por dentro y la desesperación por no dejar solo a su hijo en el mundo le va minando.

Apenas llevan algo encima. Por no tener no tienen apenas con qué defenderse. Sólo un viejo y deslustrado revólver con dos balas. Impactante es el momento en que el padre le dice a su hijo que una de esas balas es para él si llegaran a estar a punto de ser capturados por caníbales.

Por el camino, o mejor dicho por la carretera que van siguiendo, encontrarán a esos temidos caníbales, gente deshumanizada y capaces de lo peor. Hay una escena que el autor pasa como de puntillas pero que describe la falta de moral y brutalidad de aquella gente. Algo ensartado en un espetón que da escalofríos de pensarlo.

Es un viaje por el infierno.

El niño todavía guarda inocencia dentro de él y siente piedad por alguno de los personajes que se van encontrando por el camino. Su padre no tiene ya piedad, pero ha de ejercerla para que su hijo le vea. Él mismo es el que insiste en que ellos son los buenos. Los otros son los malos porque no llevan el fuego. Una alegoría sobre que ellos son los que llevan los buenos sentimientos, lo que nos hace humanos. Y si esto es así, si ese padre insiste en ello, tendrá que dar ejemplo alguna vez, aunque no le guste en absoluto.

Es un libro, como digo, duro, con pasajes tremebundos y una correcta dosis entre acción y reposo. No es una lectura recomendada para aquellos que estén un poco depresivos porque es un viaje triste y sin concesiones. Pero si queréis leer un buen libro, una novela de calidad, os lo recomiendo. De cabeza.

La película de La carretera

La peli la vi muchos años después de que la estrenaran. Tenía reticencias porque el libro me había gustado tanto que tenía miedo de que la película no hubiera sabido apreciar ese tono que tiene la novela. La carretera, de Cormac McCarthy es un tótem y la película, vistas otras experiencias similares, podía dejarme con mal regusto.

Leí algunas críticas cuando salió y la ponían bastante bien, pero aún así no quise verla, hasta hace un año o algo así. Y me gustó mucho. Menos mal.

Película La Carretera

Aunque en la película la madre del niño sale más que en el libro, estas escenas no sobran y aportan un poco más de información para que comprendamos mejor a los personajes del niño y del padre, sobre todo. La actriz Charlize Theron lo hace genial y por eso su parte no se cae en ningún momento.

El niño también lo hace bien, pero el que sobresale es el padre, encarnado por Viggo Mortensen y que lo borda. Para mí es uno de sus mejores papeles sin duda alguna.

La película capta la atmósfera del libro como digo, algunas escenas son calcadas al libro y son tal y como esperabas que fueran. El libro tiene la ventaja de que era muy cinematográfico, relativamente fácil de llevar a la gran pantalla si daba con un buen director, como afortunadamente así fue. Buena producción y actores y la calidad está asegurada. Así que también os recomiendo la adaptación al cine. Pero antes leerme el libro, por favor.

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La carretera, de Cormac McCarthy
Clasificación
5

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